El Gobierno de la Provincia de Córdoba, a través del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, abrió los sobres de la licitación pública para la obra de ampliación y optimización de la red de distribución de agua potable en la localidad de Serrano, en el departamento Roque Sáenz Peña.
La megaobra, una intervención clave para continuar mejorando el servicio de agua potable en la localidad, cuenta con un presupuesto oficial superior a los $2.114 millones de pesos, beneficiará de forma directa a miles de vecinos del sur provincial y corresponde a la Etapa II-Sector Centro.
El evento representa un nuevo avance en materia de infraestructura y servicios públicos, y contó con la presencia y el acompañamiento del ministro de Justicia y Trabajo, Julián López, oriundo y conocedor de las demandas históricas de la región, quien destacó el impacto social de la inversión estatal en épocas complejas.
“Es un obra deseada y esperada para esa localidad, que no sólo permitirá resguardar la salud de la población sino también pondrá fin a la división histórica del servicio que reciben las familias. Además, significará un espaldarazo al progreso y la producción de esa querida región del sur cordobés”, indicó López.
Además de resolver la encrucijada sanitaria, el ministro hizo hincapié en el dinamismo económico que esta inyección de fondos generará en el departamento. Al tratarse de una obra pública de gran magnitud, la contratación de cuadrillas de operarios, el movimiento logístico de áridos (asiento de arena, relleno y compactación) y el acarreo de materiales significarán un fuerte respaldo al empleo local y regional durante el próximo semestre.
Acompañaron el acto licitatorio, donde se presentaron ocho empresas oferentes, la legisladora Victoria Busso; el Secretario Provincial de Recursos hídricos, Edgar Castelló, y el intendente de Serrano, Ismael Goñi.
Las nuevas obras, cuyos inicios están previstos para el primer trimestre del 2027, significan regularizar la provisión de agua potable en una zona que debió lidiar con la escasez de fuentes de agua aptas para el consumo humano, lo que obligó a mantener un esquema de dos redes independientes (una de agua corriente sin tratar y otra menor de agua potable condicionada por un proceso de ósmosis inversa de baja capacidad).