En un contexto donde cada vez más personas se preguntan de dónde viene lo que comen,
La Clavada Pastoriles propone una forma distinta de producir
pollo de campo: más lenta, más consciente y profundamente
respetuosa de los animales y del entorno.
El proyecto nace del convencimiento de que
la calidad no se acelera.
En La Clavada, los pollos crecen
al aire libre, con acceso a
sol, pastura y movimiento, respetando sus tiempos naturales. No se trata de “producir más”, sino de
producir mejor, cuidando cada etapa del proceso.
Inspirados en principios de la
ganadería regenerativa, el manejo prioriza el
bienestar animal, el
equilibrio del suelo y el
vínculo directo con quienes eligen este alimento. “Creemos que cuando el animal vive bien, el alimento también es mejor”, explican desde el emprendimiento.
Más allá del producto,
La Clavada Pastoriles busca generar un
lazo con la comunidad: mostrar cómo se cría, contar por qué se hacen las cosas de determinada manera y sostener una
relación transparente con quienes consumen. Cada pollo es el resultado de un
trabajo diario, paciente y coherente con una forma de entender el campo.
Actualmente, el emprendimiento trabaja con
sistema de reserva previa, garantizando
frescura y calidad. Los pedidos pueden encargarse con anticipación y se entregan
a domicilio, frescos y envasados al vacío, fortaleciendo el
vínculo directo entre productor y consumidor.
Para más información, los interesados pueden comunicarse por WhatsApp al 03516 196972 o a través de Instagram @laclavada.rosales.
En tiempos de consumo rápido,
La Clavada Pastoriles invita a volver al
valor del tiempo, del respeto y de lo simple bien hecho.