Un informe acerca de la
calidad del agua subterránea en varias provincias del país, difundido hace alrededor de una semana, provocó una
acalorada polémica a la vez que alertó a la población sobre su consumo e impacto.
Según el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA),
contiene altos niveles de arsénico en áreas específicas, como por ejemplo la
ciudad de Laboulaye, donde se la indica en
color rojo debido al elevado índice de tal elemento químico perjudicial a la salud.
El Centro de Ingeniería en Medio Ambiente del Departamento de Ingeniería Química de dicha entidad universitaria privada reveló un
Mapa de Arsénico en Argentina,
en el cual se puede constatar esta marca de interés para nuestra localidad (https://mapa-de-arsenico.web.app) y, según los parámetros técnicos del ITBA, el
agua subterránea de Laboulaye, distinta del agua potable que distribuye la red interna, “
no debe utilizarse para beber ni cocinar; debe reemplazarse por una fuente segura”.
Sin embargo, la propagación del estudio y sus resultados correlativos fueron
interpretados erróneamente o tergiversados maliciosa y deliberadamente, causando alarma y preocupación en los vecinos. La empresa Aguas Cordobesas tuvo que salir al cruce y asegurar que el líquido vital que suministra es seguro.
Reacción en Laboulaye El intendente municipal de la ciudad de Laboulaye,
Gino Chiapello, se hizo eco de la controversia y respondió que
el informe hace referencia al “agua de pozo”, que era el que utilizaban los habitantes antes de la provisión que actualmente brinda el Acueducto Etruria–Laboulaye desde el año 2011. “El deber nuestro es llevar tranquilidad y decir que el agua potable, el agua que todos consumimos, está controlada periódicamente, tanto en el origen, la ciudad de Villa María, como en nuestra ciudad”, remarcó el jefe del Departamento Ejecutivo.
Dos análisis físico–químicos, de los cuales uno lo realiza un laboratorio privado,
contrastan los datos y certifican “valores normales”, añadió.
“Queremos llevar esa tranquilidad a la gente, de que el agua que estamos consumiendo es apta para el consumo humano”, sostuvo el mandatario.
Tres puntos clave de la nota
- El informe del ITBA detectó altos niveles de arsénico en aguas subterráneas, especialmente en Laboulaye, donde el agua de pozo no es apta para beber ni cocinar según los parámetros técnicos del instituto.
- La difusión del estudio generó confusión y alarma, debido a interpretaciones erróneas o tergiversadas que llevaron a pensar que el agua potable actual también estaba afectada.
- Las autoridades locales y Aguas Cordobesas aclararon que el agua potable es segura, está controlada periódicamente y proviene del Acueducto Etruria–Laboulaye, no de pozos.