- Texto realizado por Felipe Gorjón Director y responsable del Cine Club Aquilea de Laboulaye
Este
martes 02 de Diciembre finaliza el segundo ciclo anual de Aquilea Cineclub. Parece a propósito que el segundo ciclo termine la misma fecha en la que terminó la anterior, un 2 de diciembre. El 21 de noviembre que acaba de pasar, Mariano Llinás, cineasta argentino, dio una charla en el auditorio de la facultad de lenguas, allí habló (entre tantas otras cosas) sobre la superstición del cineasta, sobre tal superstición decía que el cine es capaz de intuir, de prever cosas que ni siquiera quien filma o ni siquiera quien luego mirará es capaz de imaginar. El cine vence cualquier lógica, el cine es en cierto aspecto, premonitorio.
En la misma charla habló brevemente sobre la cinefilia, que no es otra cosa más que ver películas “viejas” (las comillas las agrego yo, catalogar películas como viejas o nuevas no es algo que me parezca acorde) y reflexionar sobre ellas, la cinefilia no es otra cosa que ver películas y através de las películas pensar el mundo. Pensar las películas, vivir a través de las películas es entender el mundo, la política, la vida. Ciertamente si se establece ese vínculo reflexivo, casi eclesiástico con el cine, no estaremos muy lejos de verdaderamente
hacer cine.
Aquilea Cineclub pertenece a esa tradición. Alguna vez, en algún algún texto, Jean-Luc Godard escribió que la crítica de cine es realmente otra forma del oficio cinematográfico. Entonces, volvemos a lo mismo y un tanto a
grosso modo, se podría aseverar que si se piensa el cine, si verdaderamente se entabla una relación cabal plano por plano de lo que vemos, estaremos ejerciendo el oficio.
Durante estos dos años la preocupación de Aquilea fue ésta, divulgartoría y ociosamente formativa. ¿Qué mejor forma de aprender que a través de las películas? A su vez, hemos tratado como todo cineclub, de abrir el abanico, proyectar distintos tipos de películas, directores, géneros y naciones. Un trabajo duro si consideramos que la programación consta solamente de 10 películas al año, lo que requiere una elección minuciosa, casi quirúrgica de las películas. Por cada 10 películas seleccionadas hay un mar cinematográfico que queda afuera. Un fuera de campo inconmensurable (para hacer un juego de palabras con la profesión).
El año pasado por diversos problemas hubo varías proyecciones que no se llevaron a cabo y otras que se hicieron no sin múltiples tropiezos. Este año solo una película no pudimos proyectar, el ratio a favor aumentó considerablemente. Durante el transcurso del ciclo le dimos oportunidades a cinematografías y temáticas que el cine de nuestra ciudad lastimosamente no puede traer por razones exógenas al mismo. Creo que en esa apertura pudimos ver películas milagrosas y premonitoriamente hacer cierres a lo grande. Considero que Llinás no se equivoca cuando dice que el cine intuye y prevé el porvenir, luego de tan solo un mes de la proyección de
Manhattan, la estrella de la película, Diane Keaton, fallece. La partida física de esa mujer shockeo los cimientos del cineclub y sin dudas al ya fuertemente asentado firmamento de la historia del cine. ¿Quién podría haber previsto que esa increíble mujer iba a fallecer este año y que tan solo un mes anterior a su muerte en un pequeñísimo cineclub alojado en el sur cordobés se le iba a rendir pleitesía en la pantalla grande? Nadie. Solo el cine. Lo mismo sucede con el grandioso Homayoun Ershadi, protagonista de la milagrosa
Taste of Cherry, quien nos dejó el pasado 11 de noviembre, mucho más tarde, si, no obstante es una especie de alivio saber que mientras todavía respiraba el aire de los vivos, el sencillo y grandioso Mr. Badii nos llevó dentro de su auto por una hora y media en la pantalla grande de nuestra ciudad.
Ahora, queda la última función del año, una función un tanto exótica y particular, al menos para esta ciudad. Se proyectará
Rapsodia Satánica una película italiana del periodo silente que relata la historia de una mujer que le pide al diablo que le devuelva su juventud pero a cambio renuncia al amor para siempre. Una variación de la tragedia de Fausto.
Su nombre es engañoso, pues podría parecer que estamos ante una película de terror, no podría estar más lejos, pues estamos frente a un melodrama. La película será proyectada con música en vivo compuesta e interpretada por Leandro Escudero. He aquí la peculiaridad de la función. Pero, ya que el film es corto e incluso a palabras de hoy se podría considerar un mediometraje (la duración total de la obra es de 40 minutos), decidimos pasar una película más, una película sorpresa, cuyo nombre tampoco será revelado aquí. Lo que se puede decir de la misma es lo siguiente: es una película de los años 30 de comedia, cuya duración no excede la hora y veinte y fue realizada por uno de los grandes y más célebres cineastas del cine norteamericano. ¿Son estas pistas capciosas? Si. Pero aquellos que quieran ponerse en un rol Sherlock Homesiano podrán destrabar el acertijo.
Aquilea cierra su segundo año con una función doble que tendrá el espíritu de los finales de una fiesta; los finales del albor, la alegría y la melancolía del final del verano.
Los esperamos como siempre el martes 02 de diciembre a las 20:30 hs en el Cine Sporting para la última función. Nos vemos en el cine, donde las películas importan.